Las copas de vino Josephinenhütte

Kurt Josef Zalto intenta llevar la copa de vino al siguiente nivel. Puede que su forma estrecha y su ligereza requieran cierto tiempo de adaptación, pero las elegantes copas de vino "The Josephinenhütte", de Kurt Josef Zalto, bien merecen la inversión.

Si bien existe una buena dosis de esnobismo en torno a beber vino en la "copa adecuada", también abunda el esnobismo a la inversa. Quizás con un toque de ironía, "las copas sencillas transmiten espontaneidad, diversión y placer, mientras que las delicadas y costosas denotan afán de superioridad y pedantería; son propias de ese tipo de personas que dicen "cristalería" en lugar de copas, o instrumento de medición temporal, en vez de reloj". Para algunos, debatir sobre las virtudes de una copa de vino puede representar el colmo de la pretenciosidad; sin embargo, por muy fácil que resulte burlarse de esa pedantería en torno a la cristalería, hay quienes consideran que este tipo de análisis no solo es valioso, sino fundamental para disfrutar al máximo de una buena botella de vino. Ningún verdadero amante del vino se siente a gusto bebiendo un Borgoña o un Barolo en un vaso de mesa común.

La estética, sin duda, desempeña un papel importante; pero, más allá de su apariencia, la función de una buena copa de vino es realzar el aroma, favorecer la aireación, controlar la temperatura y liberar los aromas y sabores. En otras palabras, no se trata de esnobismo: querer disfrutar más del vino, si la copa contribuye a ello, es perfectamente razonable, sobre todo cuando se ha invertido una suma considerable tanto en el vino como en la copa en cuestión. Invertir en una copa a la altura de un vino excepcional es, sencillamente, una cuestión de sentido común. Cuanto mejor sea el vino, mejor será la copa que merece; y, por extensión, mejor será la copa que tú mereces.

Con su colección de cristalería Josephinenhütte, Kurt Josef Zalto busca llevar la copa de vino a un nuevo nivel. Partiendo de la premisa de que se requiere más de un tipo de copa para extraer lo mejor de cada vino, Zalto opta por la simplificación, alejándose del enfoque de Riedel, que apuesta por una gran variedad de modelos y propone cuatro copas: una para vino blanco, otra para tinto, una para espumosos y una de carácter universal. Kurt Josef, representante de la sexta generación de la familia, desarrolla estas piezas al margen de la empresa de cristalería Zalto, la cual fue vendida en 2009. Josephinenhütte fue originalmente una fábrica de vidrio silesiana, situada en los montes Sudetes y fundada en 1842. Gracias a su combinación de sofisticación técnica y estética, Josephinenhütte llegó a convertirse en una de las manufacturas de vidrio más importantes a nivel mundial. La misión de Kurt Josef Zalto, junto con tres amigos, consistió en devolver la vida a Josephinenhütte "creando copas que, mediante una estructura visionaria, abren una nueva dimensión en la percepción del sabor". Es una afirmación ambiciosa.

¿Cómo se logra, si es que realmente se consigue? 

Debido a su diseño poco convencional, las copas Josephinenhütte son conocidas como "la copa con el pliegue". Cada pieza está soplada a boca, y cada etapa del proceso de producción exige experiencia y destreza por parte del maestro vidriero. Al soplar el vidrio fundido dentro de un molde de madera de haya mientras hace girar la caña de soplar, el artesano crea una copa de paredes extremadamente finas. El tallo se extrae de la propia pieza mediante tenazas y, a continuación, se añade una porción de vidrio fundido con la que se forma la base, utilizando unas tijeras especiales mediante un movimiento giratorio. Aunque cada copa es delicada y de paredes delgadas, resulta, al mismo tiempo, sorprendentemente resistente, hasta cierto punto, claro; al fin y al cabo, sigue siendo vidrio. El propósito de este pliegue poco convencional es favorecer el rápido desarrollo de los aromas en el interior de la copa. Entonces, ¿qué tal funcionan?

El inusual estrechamiento, situado a un tercio de la altura de la copa, requiere cierto tiempo para acostumbrarse, pero logra armonizar a la perfección la forma y la función. El rasgo más distintivo de las copas Josephinenhütte es su elegante delicadeza, caracterizada por unas paredes extremadamente finas. Una vez que uno se habitúa a sostener una copa que parece no pesar nada, descubre que, al potenciar el aroma y el sabor, estas piezas elevan considerablemente el disfrute de un buen vino. Aunque no son del agrado de todos, las opiniones de los usuarios son muy positivas: "El único inconveniente es que, tras probar las Josephinenhütte, resulta imposible volver a usar cualquier otra copa de vino". 

Las Cuatro Copas de Vino Josephinenhütte

 

 

Josephine No.1

Zalto afirma que esta delicada copa es ideal para vinos blancos ligeros, afrutados y sutiles, así como para vinos tintos servidos ligeramente fríos, incluso para vinos como el Oporto, el Madeira y el Jerez, pero sobre todo para los Riesling de calidad. En mi experiencia, esta copa realza la dulzura frutal propia de la juventud y la textura de los vinos blancos secos jóvenes; por el contrario, la copa "universal" resalta más el aroma y la estructura. La copa n.º 1 acentúa las notas de roble en los Chardonnay que han pasado por barrica, mientras que, en la copa universal, dichas notas aparecen mejor integradas. Aunque pueda resultar contraintuitivo, el sabor a roble puede llegar a ser más prominente en la copa universal. Al probar tintos aromáticos, como un Pinot Noir joven, la copa n.º 1 captura bien el aroma y lo mantiene concentrado. Ver copa.

Josephine No.2

Esta es la copa "universal", diseñada para vinos blancos y tintos de cuerpo medio. Zalto afirma que realza las notas sutiles, así como los matices de vinos más complejos, incluidos los tintos maduros, a los que no conviene exponer a un exceso de oxígeno, y los champanes de añada de alta calidad. Una de las copas más vendidas en Alcornoque. Por ejemplo, en el caso de los Pinot Noir jóvenes, favorece la expresión aromática y suaviza la textura; en otros tintos jóvenes, esta copa "universal" preserva la fruta, manteniéndola dulce y bien definida. Los tintos maduros del Nuevo Mundo en esta copa, son espectaculares, conservando su carácter juvenil. Dentro de la gama, es lo más parecido a una copa que sirve para todo. Ver copa.

Josephine No.3

Este es el "hermano mayor" de la familia; exige tanta atención como espacio en la vitrina de la cocina. Es imponente, y su amplia superficie está diseñada para realzar los aromas y sabores de los vinos tintos complejos y con cuerpo mediante la aireación y un mayor contacto con el oxígeno; lo mismo ocurre con los vinos blancos de gran estructura. Si bien el modelo n.º 3 potencia el aroma de los vinos jóvenes, resulta aún más eficaz a la hora de resaltar las características secundarias y terciarias de los tintos maduros. Al favorecer la expresión aromática y suavizar la textura, es una copa excelente para la mayoría de los tintos: realza sus matices más complejos, especialmente en los tintos europeos de alta gama, así como las notas frutales, a menudo más dulces, propias de los tintos del Nuevo Mundo. Ver copa.

Josephine No.4

La copa para vinos espumosos se ensancha en la parte central de su cáliz, lo que permite una mayor liberación de burbujas, potenciando así el efecto aromático gracias a una superficie de contacto más amplia que la de la copa n.º 1 (que también puede utilizarse para espumosos), mientras que su estrechamiento hacia el borde retiene el buqué, intensificando el aroma. Asimismo, el punto profundo en la base del cáliz contribuye a resaltar la finura de la textura. Kurt Josef también sugiere esta copa por su versatilidad, ya que resulta idónea para vinos dulces como el Riesling Auslese, el Eiswein, el Tokaji y el Sauternes. Ver copa.

Encuentra en Alcornoque la colección completa de Josephinenhütte y dinos, ¿Qué tipo de copas usas para tus vinos? 

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